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¿Qué es la reestructura de un portafolio y por qué es necesario para un inversor?

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El mercado de las inversiones es volátil. Los eventos globales y regionales en lo político y lo económico afectan directamente el estado de los activos de inversión, ya sea en su precio, riesgos, liquidez o rentabilidad. Debido a esto, el portafolio de cada inversor individual es volátil. Inicialmente, el inversor construye su portafolio para que cumpla con determinados objetivos, pero con el tiempo, la posición de algunos activos puede deteriorarse, mientras que otros pueden mejorar. Por tanto, el inversor debe revisar periódicamente el estado de su portafolio y equilibrarlo. A esto se le llama reestructura.

Reestructurar es necesario para reducir el riesgo, no para aumentar los ingresos.

¿Por qué es útil la reestructura?

El reequilibrio de un portafolio le permite restaurar sus proporciones iniciales al mismo tiempo que reducir el riesgo al mínimo. Gracias a esto, el inversor experimenta una caída del mercado y los activos, digamos que con menos “dolor” y fortaleciendo su posición para lograr objetivos de inversión a largo plazo.

Las proporciones de acciones y bonos en el portafolio se modifican a lo largo del tiempo, es decir, se mueve a escala hacia la derecha o hacia la izquierda del objetivo. Al mismo tiempo, el rendimiento esperado aumenta al incrementar la volatilidad o disminuye al disminuir el riesgo. Aquí ya no está el plan ni estrategia de inversión.

Al no reestructurar, se tendrá como resultado un mayor riesgo no considerado por el inversor. Por ejemplo, si el período en que el inversor alcanza el objetivo y comienza a retirar fondos coincide con una crisis financiera, éste sufrirá pérdidas y no recibirá los ingresos que esperaba. 

Cómo reestructurar un portafolio

Se recomienda utilizar el método de tiempo y límite para reestructurar: establecer un límite, digamos, 7%. Si las tasas de acciones y bonos alcanzan este porcentaje, es hora de reestructurar. Por lo general, se hace al menos una vez al año. 

Supongamos que el portafolio objetivo de un inversor se desarrolla a partir de una proporción de 60% de acciones y 40% de bonos y seis meses después, el 53% es de acciones y el 47% de bonos. En este caso, es hora de equilibrar el portafolio: vender el 7% de los bonos y comprar el 7% de las acciones. Si la participación de las acciones se convirtiera en 55%, entonces la reestructura no sería necesaria.

A veces es difícil para los inversores realizar una reestructura, especialmente si tienen que vender activos con un rendimiento y comprar aquellos que están cayendo. Incluso hay un término que denota miedo a reestructurar: Rebalafobia. En este caso, debe comprender claramente que la inversión es un rendimiento a largo plazo y tal operación es realmente deseable. 

También vale la pena reestructurar por región de inversión. Al pensar en una estrategia, el inversor suele incluir en el portafolio, acciones de países desarrollados y en desarrollo, acciones de grandes empresas rentables y empresas más pequeñas, metales preciosos. En este caso, debe distribuir el portafolio entre las principales regiones de inversión. Esto le permitirá invertir globalmente y participar en los mercados de todas las regiones.

Resumiendo:

  • Reestructurar es necesario para reducir los riesgos, no para aumentar los ingresos.
  • La reestructura permite ajustar el nivel de riesgo a los valores programados.
  • Para que la estrategia de inversión funcione correctamente, es necesario reestructurar regularmente, por lo menos una vez al año.
  • Reestructurar la relación entre bonos y acciones y ajustar por región.

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